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Mitología griega aplicada a las empresas

En las organizaciones tradicionales* suele existir una cadena de mando muy clara y bien definida originada en el organigrama. Es así que contamos con líderes de diversa índole, además de otro tipo de roles a lo largo y a lo ancho de la pirámide.

Hoy queremos focalizar en los líderes, especialmente en aquellos que no son los más convencionales. En esos que creen que su trabajo es simplemente dar órdenes y esperar a que los colaboradores se ajusten a las mismas. Es decir, los líderes Procusteanos.

¿Y eso?

Descubrimos este término leyendo un artículo que nos pareció súper interesante. Hablaba de Procusto, una figura de la mitología griega, aplicada dentro de las empresas.

Procusto fue uno de los tantos hijos de Zeus, esta figura mitológica era conocida por ofrecer alojamiento a aquellos viajeros solitarios que vagaban por las colinas en Grecia. Les ofrecía una cama para pasar la noche. Y, mientras dormían, les alargaba las extremidades o se las cortaba, dependiendo de si la cama era más larga o más corta que la estatura del viajero.

El término “procusteano” es ampliamente aplicado a distintas áreas; en ciencia, cuando se habla de lecho de Procusto se hace referencia a una falacia en la que se tratan de forzar los datos para que se adapten a la hipótesis formuladas. En matemática, es el proceso por el cual se eliminan las diferencias de traslación, rotación y escala entre las formas geométricas. En informática, se trata de una cadena de longitud fija que almacena textos alargados o truncados para que se adapten a la longitud deseada.

Entonces, siguiendo esta lógica, una organización procusteana es aquella que parte de la idea de que es la persona quien debe adaptarse a la organización, y si hay “desvíos”, deben ser neutralizados.

Fuera del molde

¿Qué pasa con los colaboradores que no se ajustan a las especificaciones deseadas? Si un colaborador sobresale en su rol, ¿se le cortan las alas? Si no se adapta fácilmente a lo establecido, no acepta sin antes preguntar, si no se resigna a obedecer por el simple hecho de obedecer, ¿puede caer en la lista de víctimas de una una tiranía procusteana?

En este caso, la Comunicación Interna deberá interceder como Teseo, neutralizando a Procusto para poder asegurar la libertad de los futuros viajeros. ¿De qué manera? Hay dos acciones muy concretas que pueden realizarse desde el área: en primera instancia, alentando a los colaboradores que sobresalen para que sigan haciéndolo (brindándoles todo el apoyo que esto implique, instándolos a ser partícipes, a que opinen, a que innoven. Básicamente, dándoles espacios de escucha). Y en segundo lugar, pero no menos importante, detectando a aquellos líderes que no quieren dejarlos sobresailr, y formándolos para que lo permitan. Instalando una cultura del feedback, de organización proactiva, de responsabilidad colectiva por la Comunicación Interna. De otra manera las empresas, por más vanguardistas que se presenten, seguirán siendo parte de “la antigua Grecia”.

 

*Nos referimos a aquellas que no se describen como holacracia (aquellas en donde no hay un jefe, sino que todos se consideran pares. Ergo, casi todas).