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Los riesgos de ir en piloto automático

En nuestro día a día solemos poner, más de lo que nos gustaría, el piloto automático. Lo cierto es que nuestra temporada de pandemia se está extendiendo y empezamos a correr el riesgo de caer en automatismos: ¡incluso al gestionar planes de crisis! Uno puede manejar un plan de comunicación de crisis perfecto, de manual, o ir siguiendo todos los tips y consejos encontrados por ahí (hay mucho mucho, mucho material en Internet a estas alturas). Lo que no podemos hacer es perder de vista que “cada organización es un mundo”. Nuestro accionar tiene que estar adaptado a nuestra empresa, al contexto, a las recomendaciones gubernamentales y a los cambios constantes y rápidos que estamos viviendo. Nos toca estar atentos para ir acomodando nuestro plan de crisis o nuestro nuevo plan de comunicación interna a los cambios que vive el mundo y, claramente, nuestra organización que es parte de este loco mundo.

Lo vamos a decir de nuevo: para ello hay que escuchar. Pero escuchar de verdad. Nos toca como comunicadores internos estar más atentos que nunca.

Estar atentos

Ir en automático implica no querer mirar, ir con las manos frente a los ojos o taparnos las orejas. Ir en automático implica no entender ni atender las necesidades que tienen nuestros colaboradores en pos de hacer rendir un trabajo previo. De esta manera, es posible que dejemos de contemplar malestares, temores, faltas de contención o de información. Quizás, ir en automático tenga que ver con solamente estar contemplando una parte recortada de nuestros públicos. Las preguntas que podemos hacernos son ¿qué intereses defiendo con el plan de comunicación que estoy realizando? ¿cuál es la misión de mi área? ¿para qué estoy haciendo mi trabajo? ¿qué queremos que la gente piense, sienta o diga? Parecen preguntas inocentes, pero ciertamente no lo son y mucho menos son retóricas. Hacernos a nosotros mismos estas preguntas nos hará pensar, salir del posible automatismo y revisar lo que estamos haciendo.

Pero estar atentos no alcanza, salir del automatismo implica atender a las necesidades que detectamos.

Que el ritmo no pare

Se trata de HACER. De corregir rumbos, de estar dispuestos a movernos de la ruta trazada. Si normalmente las áreas responsables realizan los planes de comunicación de manera anual, en un contexto tan turbulento, la recomendación será revisar, corregir o rehacer los planes cada, “give or take”, seis meses. Claro que es una estimación, cada uno verá su caso, el punto es tener más ritmo, ir más rápido, tener la estrategia de comunicaciones muy “por la mano”. Al menos, mientras dure este contexto tan raro y cambiante. Los pronósticos no son optimistas y, como comunicadores, tenemos que estar en forma: tenemos que poder seguir el ritmo.

Escuchemos. Acompañemos. Estemos. Seamos creíbles. Seamos confiables. Este debería ser nuestro mantra, pues todo ello es nuestra responsabilidad como comunicadores internos.

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