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5 consejos para ser un jedi de la comunicación interna

Pasado (mas no olvidado) el auge post lanzamiento de la serie The Mandalorian, y como sabidos fanáticos del universo Star Wars que somos aquí en Vector C, hemos decidido hacer un artículo homenaje para -en nuestra humilde opinión- el mejor personaje de la saga. Claro que sí, estamos hablando del Maestro Yoda (¿has logrado ver a Baby Yoda y evitar morir de amor?). 

Disculpa, sí, el tema que nos reúne aquí es la comunicación interna, no nuestro fanatismo. Pero a veces nos damos un lujito y logramos combinar más de una pasión en nuestro blog. Por eso, aquí va esta nota. ¡Conviértete en un jedi de la comunicación interna con estos consejos del Maestro Yoda!

 

“Mucho que aprender aun tienes”

Por supuesto que el trayecto hasta convertirnos en un jedi iba a implicar muchísima sabiduría. Es que es un camino que debemos transitar constantemente: siempre hay algo más por aprender. Cuando creemos que el e-mail era la herramienta perfecta para la comunicación masiva, aparecieron las intranets. Cuando creímos dominar las intranets, surgieron renovadas, 2.0. Y cuando por fin logramos hablar con IT y aplicar estos cambios para democratizar la comunicación, nacieron las mil y una apps. ¿Qué vendrá luego? (no lo sabemos, pero lo esperamos con ansias). El comunicador interno debe estar siempre al tanto de las últimas tendencias y ser un ávido aprendiz. Pero este aprendizaje no solo proviene de las tecnologías: proviene también de la atenta mirada al mercado para analizar tendencias y compartir buenas prácticas. ¡Hay mucho por aprender de nuestros colegas! Finalmente, se aprende también a través de la escucha constante. Necesitamos entender lo que necesitan nuestros colaboradores según cada momento, comprender lo que desean transmitir los líderes a toda la organización y buscar formas para que puedan comunicarse entre ellos. Y luego, pensar en las tecnologías necesarias. Este es el mayor aprendizaje de un comunicador. 

 

“Transmite lo que has aprendido”

¡Sabias palabras! El conocimiento en una organización es el activo más importante de la misma. Vale mucho más que las maquinarias, las instalaciones o las tecnologías aplicadas. Por este motivo, no podemos dejarlo “encerrado” en la mente de unas cuantas personas: necesitamos que circule dentro de la empresa, porque el conocimiento solo genera más conocimiento. Se potencia, se expande, nos permite superarnos (¿cómo mejorar algo que desconocemos?). Pero la frase original de Yoda no terminaba ahí, sino que seguía: “Transmite lo que has aprendido. Fuerza, maestría, pero insensatez, debilidad, fracaso también”. Hacer circular el conocimiento no es solo compartir casos de éxito, sino las formas en las que hemos llegado a este éxito: seguramente, haya habido unos cuantos errores en el proceso. ¡Bienvenidos sean! Compartirlos con el equipo podría impedir que se repitan.

 

“El apego lleva a los celos. La sombra de la codicia, eso es”

¿Te suena a algo conocido? ¿Acaso nunca has tenido un jefe que no comparta información? ¿Un colega receloso de su conocimiento? ¿Una empresa con una cultura de “información equivale a poder”? Esta frase va muy en línea con la anterior en donde hablábamos de la importancia de la transmisión del conocimiento. En tiempos donde la tendencia va hacia el open data y el open knowledge, organizaciones y personas tan recelosas de sus datos, información y conocimiento se están quedando atrás en la carrera. Hazle caso a Yoda y evita esta “codicia informativa” generando una cultura abierta en tu organización y deja el conocimiento fluir. Verás cómo es beneficioso para todos.

 

“No! Hazlo o no lo hagas, pero no intentes!”

Muchas veces intentamos comunicar a tiempo, pero resulta que siempre hay algo por mejorar (si lo publico ahora estará compitiendo con otra campaña, no tengo la información completa, quiero esperar a tener los resultados… y un gran etcétera). Pero cuando no hacemos algo por no estar superseguros, nos termina perjudicando: si cierta información no se comunica a tiempo, los colaboradores se enterarán por otro lado. “Es que intenté comunicarlo, simplemente no pude porque me faltaba conocer algunos detalles”. ¡Sal a comunicarlo igual, aunque sea en modo “beta”! Este es el nuevo paradigma de trabajo (no aguardar a que el producto o servicio -en este caso, el mensaje- esté 100% terminado) y puede aplicarse perfectamente también a la comunicación interna. Si no tienes la información completa pero es un tema de alta sensibilidad, comunica lo que sepas sobre seguro, y luego en otra etapa tendrás tiempo de ampliar. En casos como este, no es necesario esperar tener todo resuelto y podemos ir comunicando a medida que la temática evoluciona (y aclararle esto a nuestros colaboradores). Porque si le damos un metro de ventaja al rumor, se convertirá en una milla rápidamente. En tiempos como hoy, en los que la información vuela, es mejor tomar la iniciativa (y agregar información en el camino si es necesario). Por supuesto que con esto no estamos diciendo que publiquemos información errada o que comuniquemos sin pensar en el qué, el cómo o el cuándo. Simplemente, que a veces el “momento perfecto” llega demasiado tarde. Así que ya sabes: Nada de intentar. Hacer. 

 

“El tamaño no importa. Mírame a mí. ¿Juzgarme por mi tamaño puedes?”

Lo bueno de la comunicación interna es que, para ser efectiva, no necesita de gran pompa. Por supuesto que, dependiendo de las ocasiones, a veces es positivo realizar un gran evento o una enorme campaña para comunicar un suceso sumamente importante para la organización. Pero no siempre “la pompa” es necesaria (y puede ser hasta contraproducente, dependiendo del caso). 

Como decíamos anteriormente, lo importante no es aplicar la última tecnología “porque sí”, sino aplicarla para satisfacer una necesidad latente. La comunicación interna no siempre requiere de campañas inmensas ni enormes presupuestos. Lo importante es la acción justa en el momento adecuado.

 

¿Estás listo para convertirte en un Jedi de la comunicación interna? ¡La fuerza (y sabiduría de Yoda) ya está contigo!

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